Días sin horas

viernes, febrero 24, 2006
 
Hay días que te quiebran la cintura, que te superan. Se van deshaciendo entre tus dedos y aunque ves que pasan, dejan un recuerdo sobre tu piel, manchada.
Supongo que por pura idealización me acuerdo de ti estos días, me dan ganas de llamarte y contarte lo que me pasa, lo que hace que se me desajuste el ritmo.
Pero no puedo hacerlo.
Y me recreo en mis recuerdos para reconstruirte y contártelo aunque no me escuches. Quemé las fotos y ahora te voy recreando y buscando por donde se me ocurre.
Supongo que en el fondo no me lamento de estar así, ni de desearte, aun tanto. Es algo que decidí yo, y ahora me pasa factura.
Este texto es sencillo, simple, sin giros, a veces sin sentido, pero quizá en su simpleza se esconda alguna esencia, que hasta a mi se me escapa.
Seguiré arañando el cielo de la noche para sentir otra vez el tacto entrelazado de tus dedos con los míos. No la quites.

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domingo, febrero 19, 2006
 

Trampa de " y si..."


¿Y si me hubiese equivocado? ¿Y si lo que necesitaba era haberme reafirmado y no haberme echado atrás? Qué fácil es jugar con la idealización.

Amargo despertar después de soñar contigo, después de tanto tiempo. Sueño de desolación, rechazo y desesperanza; un “jamás ocurrió”, “jamás se tocaron nuestros labios”. Y me hiero una y otra vez escuchando canciones que me recuerdan a ti por mil cosas, pero que, aunque duelan, vuelven a hacerme sentir vivo. Me recuerda momentos caminando por otras ciudades y pensando en ti, en lo que disfrutarías esa ciudad, ese momento.

Pero me he vuelto incapaz de decirte nada; de, siquiera, pensar en volver a entrometerme en tu vida.

Pero, ¿sabes que aun mantengo una pequeña esperanza? Sigue ardiendo la vela, escondida para que nadie la vea, protegida por mi cobardía para que nunca se apague.

Mece el viento, con la gravedad de su omnipotencia pero con la suavidad de un niño jugando, todo lo que puedo ver. Absolutamente todo, hoy, me recuerda a ti. Si no te he podido matar en mi alma, ¿será porque eres algo más de lo que puedo comprender?. Si acaso no es que mi idealización y cuento se hizo más grande que me racionalidad y, ahora, ya no puedo pensar sin caer en la irrealidad de todo lo que creé para poder verte cada noche.

¿ Sigues mi locura? Lo que me destroza es que tú sí que hayas podido olvidar, que si así ha sido ahora estoy perdido entre dos mundos que nunca existieron y en el que yo me he quedado atrapado. Sigue oliendo a ceniza y lejanía cada noche que me acuerdo de ti, cada suspiro que nace desde el recuerdo de tu mirada me resquebraja la columna. Jamás hubo una mirada como la tuya, qué sonrisa.

Me he hecho de agua y ahora no me puedo escapar de mi propia trampa. He muerto.


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